La búsqueda del éxito:

publicar una novela. Libro relievePUBLICAR UNA NOVELA

La novela es el «género grande» de la literatura. Desde que Miguel de Cervantes escribiera la primera , echando por tierra —deliberadamente, según parece—  escritos menores de antaño, los más grandes literatos de la historia han sido recordados por abordar con maestría este género tan laborioso que requiere tanto sacrifico de quienes se atreven con él.

No por ser el género que exige una mayor dedicación resulta minoritario. Muy al contrario, se trata del más practicado por cuantos se dedican al ingrato arte de la escritura. Se calcula que en Francia, al menos el tres por ciento de la población ya ha escrito su propia novela y, aunque no disponemos de cifras en España, podemos andar en los mismos números a juzgar por los datos del Registro de la Propiedad Intelectual.

Si tiene una buena novela terminada e inédita, puede enviárnosla pulsando en: ENVIAR MANUSCRITO

Hay que separar, por tanto, el grano de la paja: no todas las novelas que se escriben gozan de la calidad suficiente como para que un osado editor se arriesgue a incluirlas en su fondo editorial después de desembolsar fuertes sumas de dinero en su edición. La mayoría de las novelas escritas —y a la experiencia me atengo— no merecen ser publicadas, ni leídas. De hecho, los agentes literarios y lectores profesionales de las editoriales, apenas pasan unas cuantas hojas hasta darse cuenta de que el manuscrito no reúne los requisitos mínimos para ser  tenido en cuenta. Y esto último es el objeto de este artículo que pretende ayudarle a determinar si el suyo podría contar con la aprobación de editores y agentes o, por el contrario, debe ser olvidado en un cajón para que duerma el sueño de los justos y no le quite más tiempo del que ya le quitó.

Vamos a ser muy críticos y queremos pedir disculpas por ello, peo no hay cosa peor que vivir engañado y a la espera de la contestación afirmativa de alguien dispuesto a publicar su obra que nunca va a llegar. Lea atentamente y después saque sus propias conclusiones y decida con la mayor honestidad que le sea posible.

LA ESTRUCTURA DE LA NOVELA

publicar una novela

Para empezar, toda novela debe contar con una estructura preconcebida en la que basar la acción: ¿Ha escrito usted el texto de corrido o se ha parado a realizar una estructura que le permita un desarrollo óptimo? La mayoría de los escritores no profesionales se ponen a escribir sin conocer la estructura de la novela que pretender ultimar. Esto les conduce al callejón sin salida del texto desestructurado que es detectado enseguida por un lector consumado y, sobre todo, por aquellos que nos dedicamos a la lectura profesional con intención de publicar. Si aún no ha escrito la novela que tiene en la mente dótela de una estructura: la que sea. Si ya ha escrito su novela y carece de estructura, mostrándose más bien como una simple sucesión de acontecimientos y personajes, reescríbala teniendo en cuenta lo que acaba de leer.  En cuanto a los tipos de estructura de una novela tenemos:

  1. Estructura en círculo. De modo que la novela comienza de la misma manera que concluye. No se trata de una estructura muy frecuente, aunque tiene a muchas grandes figuras literarias entre sus adeptos y también un público amante de las sutilezas literarias.
  2. Estructura in media res. Mucho menos usada que la anterior, la obra comienza en medio de la acción, que vuelve a encontrarse con el comienzo a mediados del libro. Muy empleada en novela de corte histórico, requiere una gran pericia por parte del autor para no poner en riesgo el normal seguimiento de la obra por parte del lector.
  3. Estructura invertida. Donde los acontecimientos se suceden a la inversa, es decir, comenzando por el final y llegando al término en el mismo comienzo. Se trata de una estructura muy cinematográfica y han sido muchas las novelas con esta estructura que han sido, posteriormente, llevadas a la gran pantalla en busca de un público menos lector.
  4. Estructura convergente. Dos historias diferentes discurren paralelamente hasta converger al final de la obra e incluso a mediados. El autor suele emplear esta estructura para diferenciar los modos de vida, de proceder o de pensamiento de distintos personajes en contextos similares o distintos, en tiempos diferenciados o siendo ambas acciones contemporáneas.
  5. Estructura bifocal. Dos acontecimientos diferentes son narrados en primera persona por dos personajes distintos.
  6. Estructura lineal. Aquella que sigue fielmente la estructura temporal de planteamiento, nudom y desenlace, sin recurrir a otras estructuras que alteren los tiempos novelados.
  7. Estructura atemporal. Cuando el autor rompe manifiestamente la relación espacio-temporal de la obra, sin que se correspondan las longitudes de los hechos con su correlato temporal.
  8. Obra inestructurada. Es aquella que discurre anárquicamente sin que el autor se preocupe de relacionar los tiempos y los hechos. De este modo se alternan sucesos sin que la linealidad los lleve a confluencia alguna. Se trata de obras muy de vanguardia cuyos lectores asumen la falta de estructura convencional. Muy distinta es la inestructuración de la desestructuración de la misma. En este último caso estaremos ante una obra con una estructura fallida.

Determinar qué tipo de estructura requiere una novela resulta fundamental para llevar a buen término una obra redonda, capaz de inquietar a los lectores más exigentes e incluso de convertirse  —ahora que está tan de moda— en una saga.

Consejo: No escriba una línea antes de dotar a la novela de una estructura. Tome papel y lápiz y realice el esquema previo, ya tendrá tiempo de alterarlo si no le queda otra opción. No se ponga a escribir por escribir sin conocer, ni siquiera usted, la estructura de la que va a ser su novela.

LOS PERSONAJES DE UNA NOVELA

Los personajes de una novela no pueden ir apareciendo alegremente a lo largo de la novela, a capricho del autor y dependiendo de su estado de ánimo o de lo que acabe de leer en ese momento. Los personajes van a requerir un análisis en profundidad previo hasta determinar sus rasgos de personalidad más sobresalientes. De esta manera debemos realizar:

  1. Análisis psicográfico. Cada uno de los personajes debe ser dotado de una personalidad propia que recoja una serie de rasgos determinados y que los diferencien de otros que también van a aparecer en la novela: inteligencia, sabiduría, masculinidad, feminidad… son solo algunos de los rasgos que debemos estudiar antes de que nuestros personajes cobren vida.
  2. Análisis sociográfico. Mediante el que vamos a analizar y determinar cuál es la situación social de todos y cada uno de los personajes. De este modo, ubicaremos a cada uno de ellos en su estrato y le concederemos indumentaria, modo de comportamiento, etc, según sea su plano social.
  3. Relaciones entre personajes. Los personajes de una novela no son entes aislados —aunque en muchas ocasiones nos dé esa impresión. Cada uno de ellos guarda una relación determinada con otros, a su vez relacionados con terceros. Este imbricado juego relacional debe ser analizado escrupulosamente en los previos al desarrollo de la obra y de él va a depender en gran medida la dinámica de la novela.
  4. El número de personajes. Es muy posible que usted sepa manejar un buen número de personajes a lo largo de los primeros capítulos, pero ¿qué sucederá cuando vaya por la página trescientos veinte? Si usted no está seguro de poder gestionar con soltura muchos personajes, limite su número hasta que su manejo le resulte cómodo y no tenga que dejar a ninguno por el camino. Piense, además, que si a usted le cuesta trabajo gestionar todos esos personajes, al lector le ocurrirá también o más aún.
  5. Los protagonistas. En la novela, como en la vida misma, todos no pueden ser protagonistas: hemos de seleccionar las capacidades y rasgos, por tanto, de aquellos que van a tener una mayor presencia en la novela. Desde el héroe hasta el antihéroe, tienen cabida en una obra de estas características toda clase de personajes. También los malos puede ser magníficos protagonistas de una novela. Todo esto es decisión suya, pero hágalo ya, no espere a ir a mitad de la obra para determinar quiénes llevarán el peso de la acción.

Consejo: por favor, a estas alturas no caiga en el maniqueísmo arcaico de los personajes malos y aquellos que destilan bondad. No escriba un culebrón televisivo porque en la vida real no existen personas malas ni buenas, más bien seres arrastrados por sus circunstancias.

LA DESCRIPCIÓN EN LA NOVELA

publicar una novela. descripción

El dominio de la descripción es fundamental

Existen varias posibilidades de describir las situaciones en las que van a interactuar los personajes de una novela. Desde las profusas y, en muchas ocasiones, brillantes descripciones de algunos autores hispanoamericanos, hasta las someras descripciones de autores como Valle Inclán hay todo un continuo que debe determinar el autor que está a punto de emprenderla con su nueva obra.

En ocasiones puede bastar con solo algunas pinceladas pero en otras se hace necesario una descripción más profunda del entorno de la acción. Por poner un ejemplo: hemos de saber cuánto tiempo abrir el diafragma de la cámara fotográfica antes de disparar.

En la actualidad la descripción se ha acortado extremadamente. Tanto, que algunos escritores apenas muestran un atrezo inconsistente para darle mucha más relevancia a la acción. También los lectores se muestran cada vez más reacios a una exposición prolongada a las descripciones, por lo que son muchos los autores que limitan esta figura a lo mínimo necesario. Lo que sí es cierto es que las descripciones profusas innecesarias han hecho mucho daño a la literatura y han dejado mucho libro a la mitad.

Consejo: Establezca prioridades descriptivas y determine cuál debe ser su estilo antes de ponerse con su novela. Si no sabe cuál es su estilo descriptivo o no lo tiene, practique antes sobre descripciones, haga pequeños bocetos, como si fuera un pintor, antes de empezar su ansiada obra.

EL CONTENIDO DE LAS NOVELAS

Si usted no tiene nada que contar lo mejor es que no lo cuente. Afirmaba el célebre Mingote: «En este país, a un idiota no se le ocurre nada y es capaz de terminar una novela de ochocientas páginas». No podemos estar más de acuerdo con este aserto. Si usted cree que, en efecto, tiene algo que contar y ese algo puede ser de interés para el resto de los mortales o buena parte de ellos, cuéntelo. De otro modo dedique su tiempo a actividades más entretenidas y confortantes que la escritura.

Consejo: Testee entre personas de su entorno y de fuera de él su obra, personas que no sientan demasiado afecto por usted. Si les resulta interesante y quieren conocer más, siga adelante con su empresa. Utilice un capítulo de su obra en un blog y espere la respuesta de los lectores. Si no le piden más, olvídese.

EL ESTILO NOVELÍSTICO

Todo autor tiene su estilo y esta forma de entender la escritura es estable y coherente, si bien puede sufrir algunos cambios a lo largo de la vida del escritor. Sin embargo, en muchas ocasiones, los escritores noveles comienzan su novela en un estilo y la concluyen con otro bien distinto, lo cual supone un verdadero fiasco para el lector (si es que lo tiene alguna vez).

Consejo: Establezca su estilo, hable con expertos, dé su novela a personas que opinen objetivamente —que no son sus amigos ni sus familiares, claro—. Vaya forjando su estilo obra a obra, leyendo mucho a autores grandes, lea a los clásicos. Existen infinitos estilos pero solo uno es el suyo.

LA PRESENTACIÓN DEL TEXTO DE UNA NOVELA

Tristemente, resulta cada vez más frecuente recibir manuscritos plagados de faltas de ortografía —no digamos de tipografía— que producen un tremendo rechazo en los responsables profesionales de la lectura de manuscritos en agencias literarias y editoriales. Ni que decir tiene que son rechazados inmediatamente por estos sufridos trabajadores de la cultura y lo son por una razón muy sencilla: cuando alguien comete faltas de ortografía de manera continuada denota falta de lectura y si alguien no ha leído lo suficiente es harto improbable que sepa escribir siquiera un relato en condiciones. Así de simple es este planteamiento.publicar una novela. Presentación

Por fortuna, existen en este país magníficos correctores ortotipográficos que concederán a su novela un aire mucho más serio. Es un atajo que le recomendamos si usted no tiene la absoluta certeza de escribir limpiamente sin cometer una falta siquiera. No podemos entender cómo un autor escribe una novela por espacio de un año, invirtiendo su tiempo más sagrado, y no es capaz, una vez ultimada, de invertir unos euros en su puesta de largo. Disculpen pero no lo podemos entender.

En lo que se refiere a la tipografía: guiones, comillas españolas o inglesas, puntos suspensivos, dos puntos… es verdad que los autores no suelen conocer estos avatares de la profesión, pero se agradece leer, siempre, un texto tipográficamente impecable.

Otro aspecto a tener en cuenta es la maquetación. Si bien e algo que deben hacer los editores (entre otros motivos porque va a depender del formato final del libro impreso), una mínima maquetación del texto denota interés por agradar a los primeros lectores —los Más importantes sin duda— y nos presenta una obra impecable que dice mucho más de su autor que un texto corrido sin más gracia.

Consejo al terminar su novela:

Envíe su manuscrito a un corrector profesional para que lo deje en perfecto estado de revista, tanto en lo que se refiere a la ortografía como a la tipografía. Si puede, haga que se lo maqueten o maquételo usted mismo aunque sea superficialmente.

Con todo lo dicho anteriormente, tendremos, sin ningún género de dudas, una obra digna de ser valorada por agentes literarios y editores. Siga estos consejos: le vendrán muy bien.

publicar una novela. Banda inferior Urbem

Comentarios cerrados.